jueves, julio 09, 2009

Shhhhh... silencio...


El silencio a veces se escucha más fuerte que cualquier grito.
La voz comienza a ser tenue hasta hacerse casi imperceptible, pero a la vez estruendosa. Miles Davis, dice que el silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos. Creo que pienso igual, y además agregaría que duele más que la más fuerte de las migrañas...

lunes, mayo 04, 2009

Soy Tierra

Amo la tierra y de la tierra soy.
Amo a quienes a la tierra aman.
Amo a quienes no olvidan,
a quienes no conocen la indiferencia,
a quienes recuerdan
y a quienes me recuerdan...
Amo la montaña y a la luna cuando se desnuda...
Amo desnudarme y no sentir pudor...

Si no me amas por lo que amo,
entonces jamás supiste lo que soy...
jamás fui tu amiga como dijiste,
jamás fui nada.
Fui sólo lo que querías que fuera.

Yo soy tierra,
yo soy sangre,
orgullosa de la guerra de mis padres,
de mi piel morena,
de mis rasgos,
de mis palabras,
de mis equivocaciones,
de mis confesiones,
de las cartas que escribí,
de las palabras que dije,
de las que te dije a ti.
Soy lo que escuchaste, no lo que quisiste entender...
Soy la música que escuchaste conmigo
y la que escuchaste de mí.
Soy tierra,
sangre,
palabras,
música...

viernes, agosto 01, 2008

Un pensamiento...

"Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, sólo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas".
P.NERUDA

sábado, junio 28, 2008

El viejo del metro...

El viejo borracho llegó a mi lado y traspasó la dichosa línea amarilla…
Yo no quería estar junto a él, ni menos regresar a mi casa, quería quedarme donde estaba… Por acá nada cambia…
Mi corazón sentía angustia, quizás autoprovocada. He comenzado a sentirme presa de un mundo al que no pertenezco y quise llorar…
Y aparece ese viejo, gritando a la gente del otro lado de la línea… No parecía ser un hombre que se embriagaba a diario, pero había tanta tristeza en sus ojos…
-¡¡¡¡ Quiero tirarme!!!!- decía-.
Me asusté y mis latidos se aligeraron.
-¡¡¡¡ Quiero morir!!!- repetía una y otra vez .
Del lado opuesto de la línea, un grupo de jóvenes comenzó a reírse, desafiando al pobre viejo triste a lanzarse… Y entonces el viejo murmuró algunas frases que no pude comprender. Mis rodillas se doblaron, quise retroceder en busca de una pared donde pudiera apoyarme, mas mi cuerpo no respondió. Me invadió el miedo. Quise llorar. Llegó una mujer guardia, el viejo se tiró al suelo y abrazó mis rodillas... No supe qué hacer. El viejo de alguna extraña manera logró traspasarme su angustia y sentí deseos de morir. Sentí que no le importaba realmente a nadie y quizás ni yo misma me importaba…
Comenzó a divisarse el metro. Rápidamente se acercaba. El viejo se levantó y quiso saltar. El miedo se transformó en pánico. Iba a morir con él en ese momento.
Un joven se arrojó a detenerlo y lo llevó hacia la pared. El viejo trataba de safarse y lloraba. Lloré también. Subí corriendo al vagón más próximo, y la angustia que ya arrastraba no me permitió controlar las lágrimas. Llené de más dolor mi casa. No hablé con nadie, sólo quise torturarme con las imágenes que quedaron en mi mente, con la tristeza que ya traía de antes, con los miedos que ya me invadían… Con la estúpida agonía que me provoca no escribir como antes o no ser la musa de una canción y sentirme ridícula. Con la tonta idea de no querer aceptar lo que soy y sentir pena y lástima de mí misma… Con la frustración de querer ser alguien y no hacer nada al respecto… Con el miedo a perder, a caer y no levantarme jamás…

miércoles, junio 18, 2008

Into the Wild (Hacia rutas salvajes)...


No intento hacer una crítica de cine. Simplemente hoy sentí ganas de pensar en voz alta. Es que hay películas que resultan ser tan emotivas que quedan en tu mente mucho más que las 2 horas que duran…

Sean Penn logró transmitir tras la dirección y guión de Into the Wild, toda la valentía, el coraje y los cojones que tuvo un joven de 20 años para huir de lo que consideraba una sociedad sucia, llena de mentiras que van matando el alma de quienes son parte de ella. Una sociedad gobernada por el vil dinero, ese mismo “dios” que destruye la esencia natural del hombre, que lo lleva a aproblemarse, a olvidarse de sí mismo, a jalarse el pelo con furia, a no dormir en las noches y, finalmente, a morir.

Un joven con su mochila, un libro de Tolstoi, otro de sobrevivencia natural y lo puesto, deja un futuro promisorio por un futuro real, el que él quería.

No creo, personalmente, que Sean Penn tuviera más objetivo que dejar un mensaje radicado en el corazón y en la mente de cada espectador de esta peli, al menos eso quiero creer de un hombre que siempre me ha maravillado con su arte… Yo, al menos, no he dejado de pensar… Hasta me he sentido cobarde… Siempre he manifestado que no quiero que mi vida tenga como objetivo producir dinero, no me interesa ser una abogado admirada por el país entero, no me interesa tener una casa en Chicureo ni tener diamantes en mi cuello. Por eso he repetido mil veces que si se pudiera vivir del trabajo natural, sin imposiciones capitalistas, sin mercado, sólo con el esfuerzo de mis manos y mente y el amor de quien compartirá su vida conmigo, lo haría… Pero probablemente no me atrevería a hacerlo en verdad, y no es porque me guste el dinero, es más, cada vez que pienso en él nace una desagradable sensación de angustia en mi pecho, angustia al ver que lo que llamamos “mundo real” gira en torno a la variación del dólar, al precio del cobre, al petróleo del oriente medio, y que el país se desespera porque la UF sube, el IPC se desborda, el precio del combustible ya es un chiste al que todos le conocen el remate… pero dejar todo lo que incluso casual o fortuitamente, se ha transformado en una presión, como la familia que quiere ver en uno su propia proyección de ellos mismos, es extremo. Y entonces pienso que lo realmente importante “debe ser” extremo. No sería valiente una decisión de esta envergadura si no fuera extrema.

La peli estuvo todas las semanas ahí por meses, dispuesta a formar parte de mi filmoteca pirata, pero nunca la tomé en mis manos ni leí la reseña. De pronto, después de un tiempo, estaba en mi poder gracias al flakis. La traje a mi casa y la vi junto a mi negra madre. Resulta ser que mi vieja jamás ve una peli entera, es realmente pésima compañía en ese aspecto, pero nos quedamos hasta las 2 de la mañana absolutamente consumidas por la imagen. No le quito mérito al resto de mis elecciones cinematográficas, pero esta peli quedó instantáneamente dentro de mis favoritas… Las pelis unen a la gente, a las personas, a las parejas. Al pensar en ellas, piensas también en qué lugar la viste, con quién, quién te la recomendó…

No hay buena peli sin una buena banda sonora y ésta no es la excepción. Sean Penn no sólo escribió y dirigió esta película, además de todo eso, hay algo que la hace aún mejor…

Desde chica, cuando me creía una chica grunge con camisa escocesa, jeans rotos y zapatillas de lona, moría por Pearl Jam. Al crecer un poco, dejé de ser sólo un chica grunge que escuchaba bandas “grunge” y comencé a apreciar verdaderamente el arte tras el artista y lo que provocaba en mí.

No podía ser más perfecto… Eddie Vedder, junto a otros músicos, fueron los encargados de darle música a esta historia, y en verdad escucho a Eddie mientras veo a este joven caminar hacia rutas salvajes, y el corazón se me comprime hasta generar una extraña sensación en mi pecho. Estuve emocionada de principio a fin… Eddie estaba emocionado al escribir cada letra, no me cabe duda. Se conectó a lo natural, a lo verdaderamente natural…

No me interesa contar nada más de la historia, quizás ni siquiera sea del gusto colectivo, sólo quisiera reproducir una de las tantas reflexiones que quedan en mi memoria "LA VERDADERA FELICIDAD DEBE SER COMPARTIDA"...

domingo, mayo 04, 2008

Fear

A veces sólo siento miedo de todo...
Miedo a querer, a que me quieran... a sentir, a no sentir nada... a encontrar y a perder...
a abrazar y a soltar...
Miedo al tiempo, a los cambios... a ser feliz hoy y a sufrir mañana...
Miedo de tener miedo...

martes, abril 08, 2008

Mi huella

Dejé la huella de mi mano en el barro y frente a mis ojos el agua se apoderó de ella hasta hacerla desaparecer. Siempre quise dejar un recuerdo en cada lugar en el que estuve, una señal, una marca, algo que me permitiera unir los minutos de mi vida...
Escribí muchas cartas, cartas de confesión, de perdón, de emoción. También quise dejar una parte de mí en cada persona que logró importarme...
No soy muy buena hablando, a veces tartamudeo, a veces ya comencé a hablar y en mitad de una palabra olvido el resto de la idea. Dicen que cuando una persona olvida algo es porque no era tan importante. Eso no me pasa a mí, yo también suelo olvidar lo importante...
En punto es que a la hora de ser sincera no logro comunicar verdades con mi voz. A veces soy algo cínica, a veces me avergüenza una posible reacción o decir algo tonto o que se me enrede la lengua. Por eso escribí tantas cartas... tal vez muchas de ellas terminaron en la basura, por causalidad o no. Las que tuvieron mejor suerte están en alguna gaveta o en una caja sobre el armario.
No he recibido muchas cartas. Esta generación tercermundista me ha marginado... Discriminó mi forma algo arcaica de comunicarme...
Me siento lejana... olvidé lo que buscaba o si en verdad buscaba algo. Olvidé el radar que me avisaba cuando encontraba algo más que una moneda. Olvidé mi curiosidad crónica. Olvidé buscar y en eso olvidé encontrarme...